Pauvre Martin pauvre misère…
Querido Alejandro, tu bronca es emocionante. Un novio depechado da siempre mucha risa o mucha pena! En fin de cuentas tu novia mancomunal te ha defraudado y nos lo cuentas… que detalle chaval! Ella te ha vuelto tarumba y entonces nos cuentas cosas raritas. Es tanto tu amor y desesperanza que le pides que sin violar la “sacrocrosanta ley pinochetista”, (son tus palabas y tienen su peso) haga tal o cual, como una vulgar maga. El amor te ciega y tu lírica ya no tiene límites, hablas de los medios “de comunicación clonados, idénticamente comprometidos con el espectáculo”. Pero ¿Qué sabes tú de espectáculo, enamorado como estás de tu Augusta presidenta? Sólo saludo tu defraudación, veo tu dolor a flor de piel, pero francamente el concepto de espectáculo te queda grande para esta gala y probablemente para otras. Tu Dulcinea está, si no es de la partida, cautiva de una sutil mafia asesina ¿eres el único que no se entera, querido? Pero en definitiva cuando nos dices: “Ninguna catástrofe puede surgir de un pueblo bien atendido, bien educado y bien alimentado por el Estado.”, paso del inefable hidalgo, sin mor ni temor, a ese esperpento que la hitoria esta vez real llamo Luis XVI. Como dirían irónicamente los psicoanalistas: “Has hecho ya, Alejandro, tu propia Revolución francesa?” ¿Conoces el terror robeperiano? O como decía Fischer, biografo de Lenin, ¿Has hecho ya tu Cronstadt? La historia chilena es NEGATIVA, en particular del Estado. Hace ya tiempo, no sólo desde que Elena Varela y otros muchos están en las cárceles de la Augusta, que somos enteramente Mapuches.
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